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Autismo en el recreo: qué dice la investigación y cómo favorecer la interacción entre pares
Un resumen de las ideas centrales de la MasterClass de la Dra. Jill Locke, para quienes acompañan a niños autistas en el consultorio y en el aula.
¿Por qué el recreo importa en un niño autista?
El recreo es el momento con menos estructura del día escolar, y por eso muestra con claridad cómo participa un niño. Según los datos que presenta Locke, los niños autistas pasan aproximadamente un tercio del recreo sin interactuar con pares, a menudo en la periferia del patio.
En el estudio de Rotheram-Fuller, Kasari, Chamberlain y Locke (2010), en jardín y 1.º los niños autistas estaban tan incluidos en la red social de su clase como sus compañeros. Hacia 2.º–3.º la brecha se abre, y en 4.º–5.º crece. Según la charla, hoy alrededor del 50 % participa en esa red, y la meta es llegar al 100 %.
¿Qué es Remaking Recess?
Remaking Recess es una intervención de participación social en el recreo. No busca «entrenar» al niño autista: cambia el contexto, el entorno y a los compañeros para crear oportunidades de interacción, si el niño quiere participar.
Según la charla, se evalúa desde hace unos 14 años. Funciona mejor con niños que pasan el 80 % o más del día en clases comunes; con el 51 % o más también funciona, con ganancias menores.
Las 8 estrategias de Remaking Recess
- Monitorear la participación.
- Acompañar las transiciones.
- Usar modelos entre pares.
- Proponer juegos comunes.
- Practicar habilidades sociales en vivo, durante el juego.
- Facilitar conversaciones.
- Trabajar la flexibilidad.
- Manejar conductas.
Cómo observar la participación: los 6 estados
La pauta registra un estado a la vez, que cambia cada unos 3 segundos; por cada minuto gana la mayoría. Los estados van de menos a más participación: solitario, espectador, paralelo, paralelo consciente, participación conjunta y juegos con reglas.
La conducta es comunicación: cómo encontrar su función
Para Locke, una conducta desafiante comunica algo: busca atención, acceder a algo o evitarlo, o regular la sobre o subestimulación. Por eso primero se identifica la función, por ejemplo con un registro ABC (antecedente, conducta, consecuencia), y recién después se elige la estrategia.
La misma consecuencia puede tener efectos opuestos: si un niño interrumpe para que sus compañeros se rían, mandarlo a dirección reduce la conducta; si interrumpe para escapar de matemática, la refuerza.
Cuatro prácticas basadas en evidencia
Locke presenta las cuatro prácticas basadas en evidencia más usadas en primaria en EE. UU.:
- Apoyos visuales, como el tablero primero / después y las tarjetas de comunicación funcional.
- Refuerzo, con un menú de reforzadores que elige el niño y un espaciado progresivo.
- Modelado.
- Intervención basada en antecedentes: modificar el entorno para prevenir.
Flexibilidad: cuando cambian las reglas del juego
Para trabajar la flexibilidad, Locke propone anticipar («algunos niños pueden agregar reglas y, si eso pasa, ¿cómo vas a responder vos?»), reconocer cuando el niño es flexible, practicar inventando reglas nuevas y modelar en voz alta una frase de flexibilidad propia.
Niños autistas con poco lenguaje oral
En las preguntas del público, Locke propone adaptaciones concretas: visuales de sí/no para tocar, fotos de compañeros para elegir con quién jugar, mini-agendas del patio y juegos simples, como colorear, hacer pulseras o un circuito.
Basado en la MasterClass de la Dra. Jill Locke en Wumbox. Datos del recreo: Rotheram-Fuller, Kasari, Chamberlain y Locke (2010), tal como se presentan en la clase.
